Secuestro: un trauma difícil de superar

By 8 mayo, 2017Estrés

De acuerdo con la UNAM, en México, cinco personas sufren un secuestro cada día. La Ciudad de México, Michoacán, Baja California y Guerrero, son las entidades que más reportan este delito.

En su generalidad, pero no necesariamente, las víctimas de secuestros son aquellas identificadas con alta solvencia económica o los familiares de ésta; sin embargo, hoy sabemos que no estamos a salvo de un secuestro exprés o uno de retención a largo plazo.

Cuando una persona es secuestrada, es sometida a maltratos y violencia, esto sumado al impacto que ya implica el ser retenido en contra de su voluntad. Lo que más teme la víctima es no sobrevivir.

En nuestro país, el 75% de los secuestros son ‘resueltos’ cuando se paga la recompensa que el delincuente solicita. El mismo 75% que no se denuncia a las autoridades correspondientes.

Si todo sale lo mejor posible o bien (lo anterior lo traducimos a que la víctima es liberada), el individuo que vivió el secuestro padecerá dos estadios a su liberación:

  • Agradecimiento y esperanza al haber sido liberado. Aún sin desarrollar el famoso síndrome de Estocolmo, mas no tendrá rencor hacia sus captores. Verá la vida de otra forma.
  • Sin embargo, al pasar el tiempo, la víctima tenderá a padecer estrés postraumático debido a la terrible experiencia.

La víctima y el estrés postraumático

Una persona que haya salido sana y salva de esta situación, se le complicará continuar con su vida y sufrirá estrés postraumático si no recibe la atención adecuada. Algunos de los síntomas del impacto del trauma son:

  • Relación de sonidos, olores o imágenes que vivió en su periodo de secuestro, que una vez afuera, le provocarán ansiedad, miedo y estrés.
  • Miedo a salir a la calle.
  • Dificultad para tomar decisiones y constante desconfianza.
  • Ansiedad al estar en situaciones que no controla.
  • Depresión.
  • Ruptura de relaciones sociales.

Los familiares también sufren

Al haber estado inmersos en una situación de incertidumbre, miedo y estrés, los familiares cercanos de la víctima, se convierten también en víctimas colaterales; no solamente si hubo un desembolso económico importante, sino también a nivel psicológico.

Sumado a lo anterior, la víctima puede sufrir un alto nivel de desconfianza hacia los que los rodean debido al shock que la experiencia misma genera, y así, generar una ruptura en sus relaciones sociales y familiares.

Hablar de un tema tan sórdido como un secuestro es mucho más complicado, una persona víctima de un secuestro le es complicado adaptarse de nuevo a la vida cotidiana, es por ello que, para estos casos, recomiendo el método de terapia EMDR que forma parte de la psicología clínica y ayuda a resolver el estrés postraumático. ¡Nosotros te ayudamos!

Fuente:

Psico.org

UNAM

 

 

 

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